Qué es la materia orgánica, cómo se mide y controla

La materia orgánica de nuestras superficies deportivas es resultado de la suma de los restos de siega, tallos y raíces de las cespitosas, más el aporte de los invertebrados, insectos y pequeños animales muertos. Las estructuras básicas están formadas de celulosa, tanino, cutina y lignina mas otras proteínas, lípidos y azúcares.
La principal consecuencia de su acumulación tiene lugar debido a que la velocidad de mineralización es menor que la velocidad de formación de materia orgánica.
La acumulación de esta materia orgánica en nuestras superficies deportivas en unos porcentajes mínimos, ayudan a la retención de agua y nutrientes y aporta resilencia a los putting greens. Por otro lado, un exceso provoca el taponamiento del espacio poroso e impide el movimiento libre a través del suelo, dando lugar a “rapados”, “acolchonamiento”, superficies blandas, inconsistencia en la rodadura de bola, crecimiento de musgo y altos daños por impactos de bola o “piques”.
Es por esta razón que es tan importante medirla para tenerla controlada y que no afecte negativamente a nuestros campos ni a la actividad desarrollada en ellos. Para ello, existen varias formas y herramientas que ayudan a su medición así como una serie de estrategias a seguir para controlarla, entre las que destacan los recebados, la aireación, el verticut o los pinchados sólidos con recebados ligeros.
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