Alister MacKenzie

Un diseñador de la época dorada…por “accidente”

Articulo escrito por el Arquitecto Agustin Piza.

La reseña histórica de la vida del Dr. Alister MacKenzie es un punto obligado para cualquier interesado en comprender sus obras. La historia de este célebre personaje de la época dorada de la arquitectura de golf comienza en los primeros años del siglo XX, con la realización de tres obras maestras: Alwoodley, Moortown y Lahinch en Leeds, Inglaterra, y la última en la República de Irlanda.

El diseño de estos campos le confirió fama inmediata y detonó una serie de invitaciones a trazar nuevos campos y rediseñar otros antiguos. Lo cual le hizo comprometerse con su talento innato y dejar el camino de la medicina para siempre.

Un concurso de Diseño

Fue en el año de 1914 cuando se hizo pública en la revista inglesa Country Life la primera e irrepetible convocatoria para una competencia en diseño de golf, que consistía en reconocer la mejor propuesta original que fuera representada para un hoyo par-4.

Como premio, el diseño ganador sería construido como el hoyo 18 de un desarrollo de golf creado por el ya reconocido Charles Blair MacDonald en Long Island, Nueva York.

En agosto de ese mismo año la publicación mostró el diseño ganador, dando a conocer el nombre de su autor: Dr. Alister MacKenzie, quien con ello confirmó su capacidad para competir internacionalmente como arquitecto. Desafortunadamente el medio anunciaba en esa misma edición el estallido de la Primera Guerra Mundial, y el consecuente enlistado de las reservas, donde curiosamente también figuraba el nombre de MacKenzie, llamado a colaborar como cirujano. Fue un hecho que provocó la pausa más larga en su carrera.

Renombre internacional

Una vez concluido el conflicto, Alister reinició como asesor del Royal & Ancient Golf Club of St. Andrews y en 1926 recibió la invitación a participar en el diseño del campo Royal Melbourne, en Australia, donde los movimientos de suelo representaron de manera tan fidedigna sus dramáticos bocetos, que le permitieron consumar el cuarto triunfo rotundo de su carrera.

A partir de ese momento, MacKenzie pudo desarrollar su muy particular estilo al ciento por ciento: rutas óptimas e impecables, trampas dramáticas (consideradas como obras de arte por la manera de trasladar los bunkers de los links a los campos creados por el hombre); greens de dos o más niveles… todo, en sí, el sello inconfundible de su diseño.

En el mejor momento de su carrera, el trabajo de Alister capturó la atención de Robert Hunter, quien jugó un papel determinante en su éxito al otro lado del Atlántico. Impactado por la obra de MacKenzie, le permitió dar rienda suelta a su creatividad en las costas del Pacífico, en el estado de California. Fue así como nació la obra maestra de Cypress Point.

Cuando Alister MacKenzie creía haber llegado a la cúspide de su carrera, Bobby Jones, justo al terminar de jugar esos dos courses californianos, le pidió al gran diseñador que lo asesorara en el diseño del que es, hoy en día, el segundo campo de golf más famoso del mundo: Augusta National Golf Club.

Fue así como surgió el trofeo más codiciado en el mundo del golf: el saco verde del Masters.

Al final de todo, la mancuerna con Hunter continuó, y por si no hubiera sido suficiente, el diseñador creó un campo en el que finalmente pudo experimentar la fusión total con su obra. Al grado que, en su momento, decidió descansar eternamente en ese suelo de Pasatiempo, su creación favorita y donde sus cenizas fueron esparcidas.

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