17a83b26b72d53d60eabf35fdf814631[1]La presente traducción corresponde a un artículo publicadoen el “Green Section Record” del bimestre Abril – Mayo del 2004 y representa laopinión de los agrónomos de la USGA (United States Golf Association) acerca delmantenimiento de bunkers en los campos de golf. No necesariamente hay que estarde acuerdo pero es muy útil como guía.

Bunkers:¿Hazards O Paraísos?

¿El excesivo mantenimiento de los bunkers, no ha enviciado a los golfistas?

Por Robert Vavrek
Traducido por Alejandro Young (Superintendente del Cañuelas G.C. – Buenos Aires –Argentina)

Hazard – la mismísima palabra sugierepeligro, riesgo y un lugar a ser evitado. En las Reglas de Golf, un bunker esun hazard consistente en un área del terreno previamente preparado, normalmenteuna depresión, de la cual se ha sacado el césped y ha sido reemplazado porarena o algún material similar. En ningún lugar de las Reglas dice o se sugiereque las condiciones de juego en los bunkers deben ser firmes, uniformes yconsistentes de un bunker a otro.

El diseño, ubicación, y cantidad de bunkersen cualquier hoyo en particular van a ser un factor significativo para lacalificación del hoyo, pero las condiciones de juego de ellos no tiene ningúntipo de influencia en esta calificación. De todas formas, se tiene alguna previsiónpara ajustar la calificación en el caso de que existan condiciones de juegoextraordinarias en los bunkers, como podrían ser, arena excesivamente blanda opiedras dentro del bunker.

La percepción de un número cada vez mayor de golfistas, no interesa cual sea sunivel de habilidad para el juego, es que las condiciones de la arena deben serfirmes, uniformes y los más cercanas posibles a la perfección. Creen que arena firme en un bunker y arena blanda en elsiguiente es totalmente injusto. Si les siguiéramos la corriente a todos losgolfistas, ellos deberían tener garantizado un perfecto asiento de pelotacuando un errático tiro de hierro 9 va al bunker, y no que, como a vecessucede, la pelota quede semi enterrada con aspecto de “huevo frito”. Comoresultado, en muchos campos de golf se está invirtiendo casi la misma cantidadde horas hombre en mantener los bunkers, que las que se invierten en mantenerlos greens. La exigencia de bunkers perfectos se da tanto en canchas públicascomo privadas y estos costos son finalmente pagados por los mismos golfistas.

Probablemente la percepción de losgolfistas acerca de que tipo de pena deben esperar esté influenciada por lo queellos ven en la televisión. A menudo se escucha a profesionales altamentehabilidosos pidiéndole a la pelota “que se vaya al bunker” cuando su tiro deapproach no va al green. Estos atletas, que hacen del jugar al golf su medio devida y practican en forma rutinaria tiros de recuperación desde varios tiposdiferentes de asiento de pelota en los bunkers, encuentran muy poca dificultadpara sacar la pelota de bunkers intensamente mantenidos. De más está decir queellos pasan un tiempo enorme puliendo sus habilidades para sacar la pelota delos bunkers. Como contrapartida, el golfista promedio, pasa la mayor parte desu escaso tiempo de práctica con el driver en la mano y casi nunca se lo vepracticando en los bunkers.

¿Qué condiciones de juego de un bunker son consideradas inaceptables oinjustas desde el punto de vista de la USGA? Primero, el límite del bunker debeestar claramente definido para determinar si la pelota descansa dentro o fueradel hazard. Límites de bunkers que están indefinidos por mal rastrillaje quehace que haya arena fuera del bunker, o la invasión de malezas, son problemasreglamentarios en potencia esperando la mejor oportunidad para hacer suaparición. La posibilidad de apoyar el palo, mover impedimentos sueltos y otrasopciones que otorga el Reglamento, dependen de si la pelota está dentro o fueradel hazard.

Segundo, el sentido común nos indica que debe haber suficiente arena como paraque el golfista no se lastime intentando sacar la pelota del bunker. Como regla básica, la “Green Section” (N. del T.: “Comisión de Canchas” dela USGA) recomienda aproximadamente de 10 a 15 cm de arena en la base delbunker y de 5 a 10 cm de arena en las caras del bunker. Se debe tener en cuentaque estos son lineamientos, no Reglas, para proveer un balance razonableentre el drenaje y la estabilidad de la mayoría de las arenas de los bunkers.

Tercero, los bunkers deben ser mantenidos de manera talque se minimice la posibilidad de que una pelota se entierre completamente enla arena. Cuando una pelota desparece en la cara de un bunker, lo único que seve perjudicado es el ritmo de juego.

Uno jugador puede notar que las Reglas de Golf son justas, pero no son muycompasivas con las desgracias que los golfistas puedan encontrar cuando tiransu pelota a un bunker.

La etiqueta del golf indica que el jugador, antes de abandonar un bunker,debería alisar en forma cuidadosa, todas las huellas y marcas que él haya hechoen la arena. Sin embargo, puede suceder que se pueda dropear una pelota dentrodel bunker, por ejemplo, para obtener alivio de agua casual, y la pelota sehunde en la arena, en este caso no hay opción de dropear de nuevo sin penalidad(Decisión de las Reglas 33 – 8/28). Si la pelota se hunde de tal manera que nose la puede ver, el jugador puede hundir la mano, rastrillar o utilizarcualquier otro método para encontrar la pelota. Sin embargo, si la pelota esdescubierta y movida, debe ser repuesta en su lugar y vuelta a tapar al puntode que solo una pequeña parte de ella pueda ser visible (Regla 12-1). En esencia, dentro de un hazard, se requiereque la pelota sea jugada tal como se encuentra, con muy pocas opciones dealivio sin penalidad, comparadas con las opciones que existen a través de lacancha.

Es probable que nuestra actitud de tómelo o déjelo hacia el golf en los EstadosUnidos tiene parte de la culpa de las poco razonables expectativas decondiciones de juego perfectas en un bunker que tenemos. Parece que la idea es:golpee lapelota tan fuerte como pueda y olvídese de la estrategia. Haga una visita a loslinks clásicos de Escocia y va a encontrarse con que los jugadores locales notienen ningún problema en jugar hacia los costados o hacia atrás desde unbunker. Del mismo modo que ni siquiera consideran la posibilidad de declararuna pelota injugable dentro de un bunker y aceptar la multa, para tener laposibilidad de sacar la pelota del bunker en forma exitosa y hasta avanzar consu tiro. Tampoco va a encontrar muchos escoceses quejándose por arena blanda oarena dura en el “Hell Bunker” de la cancha de St. Andrews. Ellos parecenentender que la suerte, buena o mala, es una parte integrante del juego delgolf.

En su famoso libro “El espíritu de St. Andrews”, Alister Mackenzie (*) escribió:“Muchos campos de bajos recursos están haciendo un esfuerzo enorme paraeliminar el factor suerte del juego”. Condiciones uniforme y ultra firmes entodos los hazards, realmente sacan el factor suerte del juego. Esto nosignifica que los bunker jamás deben ser rastrillados o que cada tiro que vayaal bunker va a tener la misma penalidad que aquel que va a un hazard deagua. Sin embargo, el delicadoequilibrio entre una penalidad y la habilidad para recuperarse de un mal tiroha sido trastornado cuando no se acepta otra cosa que un asiento de pelotaperfecto dentro de un bunker. Es mejor aceptar un buen asiento de pelota enun bunker como buena suerte y lo opuesto como mala suerte, antes de empezar a discutirsobre lo que es justo o injusto en una zona de la cancha de golf que, en primerlugar, fue diseñada para ser evitada.

El fondo de lacuestión es que los bunkers son realmente hazards y no paraísos. Se estágastando demasiado tiempo y dinero en el esfuerzo inútil de proveer las mismascondiciones en todos y cada uno de los bunkers. La sombra, el drenaje, lacobertura del riego, el diseño del bunker y una miríada más de otros factoresvarían a través de la cancha e influyen en las condiciones de juego de losbunkers. En vez de quejarse acerca de su mala suerte en la arena, tome una odos clases y practique. Después de todo fue Gary Player el que dijo “Cuanto máspractico, más suerte tengo”.

(*) N. del T.:Alister Mackenzie fue uno de los mejores diseñadores escoceses detodos los tiempos. Diseño y construyó canchas en muchos lugares del mundo,entre ellas, las canchas Azul y Colorada del Jockey Club de San Isidro.

Bob Vavrek, agrónomoSenior de la región Norte y Central de los EEUU, tiene la buena suerte detrabajar con dueños de campos de golf, Comisiones de Golf, superintendentes yárbitros de golf en los estados de Wisconsin, Michigan y Minnesota.

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